Si los demás te abandonan, continúa tu marcha. Si tus caminos se vuelven oscuros, tienes una razón más para mantener encendida la luz pequeña de tu fe. No dejes que esa luz se apague porque te quedaría a oscuras. Ilumina con tu luz la oscuridad que te rodea.
Un blog de "Siempre Amanece", asociación para la recuperación de adicciones.