Si los demás te abandonan, continúa tu marcha.
Si tus caminos se vuelven oscuros, tienes una razón más para mantener encendida la luz pequeña de tu fe.
No dejes que esa luz se apague porque te quedaría a oscuras.
Ilumina con tu luz la oscuridad que te rodea.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.