Si sufrimos es que estamos cosechando los frutos amargos de los errores que sentamos anteriormente.
¡Pon tu atención en el momento presente!
Siembra sólo semillas de optimismo y amor, y recogerán mañana los frutos maduros de alegría y felicidad.
Cada uno recoge, mi más ni menos, lo que sembró.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.