No te quedes en los niveles vegetal o animal, viviendo de instintos.
Desarrolla la parte humana de tu ser.
Esfuérzate por conocer la verdad sobre los orígenes y tus metas, empleado el pensamiento en un conocimiento más hondo de ti mismo.
Por escasa cultura que tengas, tienes una inteligencia capaz de pensar y razonar.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.