Realiza tu trabajo con amor, siempre renovando, y te verás rebosante de alegria.
La rutina produce cansancio y te rompe el alma, te deprime y te roba el entusiasmo.
Reabastécete todas las mañana de alegría de vivir.
Presta tu colaboración a todo el mundo y da a tus labores la alegría del espíritu, y recibirás por ello los bienes de la felicidad de tu trabajo.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.