Si ves a alguien abatido y triste, pierdes la confianza, porque ves que camina hacia la derrota segura. ¡No des nunca esta imagen de ti! Camina con la cabeza levantada, seguro y sonriente, e inspiraras confianza.
Irradia energía y entusiasmo hasta en los movimientos de tu cuerpo.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.