Procura, por lo mismo, solidarizarte con todas las obras en bien de ellos.
Piensa que cada uno de los niños podría ser un hijo de tu amor.
Colabora en la recuperación de los niños desarraigados, principalmente con tus ejemplos de persona digna y noble.
En todos los campos el niño es siempre el futuro, nesecita, por lo mismo, de nuestra ayuda atenta en todos los momentos.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.