No confíea en las personas que te alaban sin motivo.
Muestrate abierto a la crítica honesta y cierrate a la falsa cortesía.
La crítica a nuestro actos puede convertirse en la voz de alerta que necesitamos para nuestro mejoramiento.
Los elogios no merecidos nos perjudican y nos crean ilusiones.
No hay nada tan frágil como una persona que vive de sus propias ilusiones.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.