Todos estamos expuestos a la calumnia. Pero aprende a superala, quitando la razón al calumniador con una vida limpia.
No le responda a la violencia con violencia.
No sufras por causa del calumniador.
Perdona siempre.
Haz que tu vida correcta jamás de razón al calumniador.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.