Por grande que sea la tempestad en que te encuentres, no pierdas tu equilibrio.
Todas las tempestades pasan.
Cuando las recibimos con tranquilidad, No nos hacen ningún mal.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.