Nunca te desees la muerte, no resuelve nada, y aumentaría tus sufrimientos.
Si piensas que huir te aliviará las penas, te equivocas solemnemente.
¡No te venges De los demás, porque te harías mal a ti mism@s!
Reacciona con todas las fuerzas que tengas, y no permitas que las incomprensiónes de otros te abrumen.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.