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No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico.

Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar. Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero". Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro. Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo. Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo. Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso. Que crezcas, hasta donde y cuando quieras. No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir. Que la felicidad sea el camino, no la meta...

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Los consejos son ayudas, no cabe duda...

Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.

¡Domina el tono de tu voz!

¿Te has dado cuenta de lo desagradable que te resulta una persona cuando te habla con brusquedad? Pues haz a los demás lo que quisieras que hicieran contigo. Aún cuando tenga que hacer alguna represión, hazlo con calma y educación, como fueran tus deseos si debieran reprenderte cuando yerres. Acuérdate de que es común que nos odien o nos amen, dependiendo de nuestro tono de voz al expresarnos.

 ¡Tú no tienes enemigos externos!

Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.