Pobreza no es falta de dinero: pobreza verdadera es la falta de comprensión.
El que comprende la vida, que sabe decir una palabra de aliento, que tiende la mano compasiva al que sufre, que sabe inspirar alegría y optimismo, es rico, inmensamente rico de amor, cuyas fuentes son inagotable, aunque lo compartas con miles de personas.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.