¡Dios está en todas partes a la vez, en tus ambientes y dentro de ti! Jamás te abandona. Nunca estás sólo. No permitas que las penas te pertubre: trata de conservar la clama y escuchar dentro de ti la palabra silenciosa de Dios. Así estará en condiciones de vencer los obstáculo del camino y descubrir la verdad de las cosas y de las personas.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.