Nada en el mundo puede acabar con la felicidad de una persona optimista y alegre.
Cuando llegue el sufrimiento, recibelos con calma y no te dejes dominar por ellos.
No ponga la felicidad en las cosas extrenas que te lleguen.
Construy tu felicidad dentro de ti mismo: centra tu dicha en el progreso permanente de la vida espiritual, en la sabiduría del corazón.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.