Dios concedeme Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las que si puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.