No aumenten el peso de quien se siente abrumado con el peso de sus problemas. A quien se lamente de la vida, muestra le el lado bueno y hermoso que encierra la existencia.
No contribuyan con tus propias lamentaciones a aumentar el desaliento de tu compañer@. Levanta sus ánimos con corazón esperanzado y con palabras de aliento y entusiasmo.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.