Tu vecin@ de viaje, que está a tu lado, no es ni tu enemig@ ni tu rival.
Se trata, siempre, de un herman@ al que tiene que acoger con simpatía.
No lo estimules para que te sirva de consuelo sino sé generos@ con él en animarle.
Porque, sin notarlo siquiera estarás recibiendo, en respuesta, las vibraciones agradecida de su corazón.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.