Piensa profundamente en las ventajas enormes de no perder la calma con vista a no hacerle daño a la salud.
Si no te irritas, tu interlocutor volverá pronto a la calma y todos llegan a un entendimiento. Se sosegado.
Piensa mucho antes de hablar.
Y no te enfades porque tu ¡ La ofuscación no resolverá ningún problema!
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.