Si la sombra de los días grises perturba tu crecimiento, eleva el corazón a Dios, que esta en tu interior.
El triunfo lo obtenemos librando luchas dentro de nosotros.
Si las penas maltratan el cuerpo, sirven para liberar el corazón.
Y, una vez que hayamos triunfado, esparzamos el amor en todos los ambientes en que vivimos, porque es solamente amando como logramos vencernos a nosotros mismos.ñ
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.