Pero la intromisión es de las más desagradables. Ayuda sin ser intruso.
No condiciones tu ayuda a que acepten tus puntos de vista.
La colaboración ayuda, la interferencia es agresiva.
Entonces, colabora con todos, sin interferir en su modo particulare de hacer o pensar.
No tenemos ningún derecho de entrometernos en la vida de nadie.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.