Trata de obrar, hacer siempre algo para el bien de otro, aunque solo sea una palabra de aliento, una atención amable, una sonrisa de estímulo. Haz algo para bien del prójimo, y llegará la alegría y felicidad a tu corazón.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.