La cultura va de fuera hacia dentro, entra por los ojos y los oídos y se puede quedar o no quedar en el cerebro.
La sabiduría, al contrario, nace en nuestro interior y se exterioriza. Brota del corazón y sólo se conquista con la meditación.
Hasta los analfabetos pueden llegar a la sabiduría si aprenden a meditar en sus corazónes las grandes verdades..
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.