La derrota depende de nosotros, a la par que el triunfo. Sin embrago, la peor derrota es la de quien desanima.
Perder no siempre es derrota. Pero el desaliento arruina completamente la vida.
No te desanimes nunca.
Sigue adelante con valentía; porque el triunfo el sonríe únicamente a los que no se paran a mitad del camino.
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.