En estas pocas palabras se esconde el mayor secreto de la felicidad.
Cuando nos preocupamos demasiado de nosotr@s mism@s, nuestros problemas crecen desmesuradamente.
Pero cuando nos olvidamis un poco de nosotros para cuidar a los demás, nos olvidamos de nuestros problemas, que se va resolviendo solos.
Entonces, olvídate de ti y piensa en los demás y serás feliz.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.