Una palabra oportuna, una sonrisa de aliento, un pensamiento edificante son, la mayoría de las veces, el comienzo del éxito de los que nos rodean.
Cuando veas tristeza o preocupación, trata de ayudar.
Si no está en tus manos hacer algo, habla.
Si no puedes hablar, al menos piensa profundamente y desea la felicidad, que ell@ alcanzará su objetivo.
¡Ayuda siempre!
Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior No te engañes: sólo tú eres el responsable del camino que elijas. Nadie responderá por ti. Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia.