Piensa que lo que hablamos queda en nuestra atmósfera mental atrayendo a los que piensas del mismo modo y que entrarán a conformar el círculo normal dentro del cual nos movemos.
No ofendas con palabras vulgares a Dios, al Poder Superior o...
La buena educación también se manifiesta en las palabras con que nos comunicamos.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.