No acomules en tu corazón deseos de venganza, rezagos de mal.
Arrójalos de ti, perdonando y olvidando el mal que te hicieron con palabras, obras y denigraciones, calumnias e injusticias.
¡Olvida!
Únicamente tú saldrás ganando con perdón, porque habrás liberado tu corazón del peso de la amargura y el odio.
Sé inteligente: perdona y olvida y serás feliz
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.