Sé siempre auténtico.
No mientas, para que tu conciencia permanezca tranquila y tu sueño sea sereno.
No vivas en continuo remordimiento y no prepares para ti un futuro doloroso, pues nada hace más infeliz a una persona que el saber que nadie ya confía en ella.
Sé siempre veraz y ganarás muchos amigos leales y sinceros.
Nuestros enemigos son los pensamientos erróneos que todos tenemos y que lanzamos al aire atrayendo pensamientos semejantes en el prójimo. En realidad, nadie puede ser enemigo nuestro, porque Dios habita en cada uno de nosotros. Anula las enemistades emitiendo pensamientos de tolerancia y de amor hacia todas las criaturas, que son templos de Dios.